Viaje a Uzbekistan: Tashkent

 
Quien no ha soñado alguna vez con largas caravanas de camellos, con ciudades en el desierto llenas de cúpulas y mezquitas, con el embrujo de oriente y sus mercados y bazares, con las historias de las Mil y una Noches. Pues este es el viaje que vamos a iniciar. Recorreremos parte de la Ruta de la Seda y cumpliremos otro sueño como fue conocer las pirámides de Egipto, la gran muralla en China, la ciudad de Petra, Damasco, el Taj Mahal, las ruinas de Manchu Pichu, etc… y todo lo que nos falta.

La Ruta de la Seda era una red de rutas comerciales entre Asia y Europa que se extendía desde Chang'an (Xian) en China, Antioquía en Siria y Constantinopla (Estambul) a las puertas de Europa y que llegaba hasta los reinos hispánicos en el siglo XV.


El término "Ruta de la Seda" fue creado por el geógrafo alemán Ferdinand Freiherr von Richthofen,  en 1877. Nosotros también queríamos emular a los grandes viajeros medievales. En el siglo XIII el explorador veneciano Marco Polo se convirtió en uno de los primeros europeos que recorrieron esta ruta hasta China. Otro viajero del s. XIV, Ibn Battuta, marroquí recorrió toda la Ruta de la Seda, desde Tabriz; o el diplomático español Ruy González de Clavijo, que visitó la corte de Tamerlán en Samarcanda a principios del siglo XV.



Alicia nos trasladó al aeropuerto del sur “Reina Sofía”, de donde salimos a las 21:30 h con Aeroflot, en el vuelo SU 6960 (526 €/cu) con una duración de 6:20 h, llegamos a San Petesburgo, Pulkovo 1, hacia las 7:05 h local, como no facturamos equipaje nos dirigimos directamente a tránsito internacional, donde nos dieron la tarjeta de embarque para el vuelo a Tashkent.



Después de desayunar, llegó la espera entre ronquidos, malas posturas y frío debido al aire acondicionado, así pasamos las 10 horas de tránsito.

 

El vuelo salió a las 19:20 h y llegamos sobre la 01:05 h. local al aeropuerto de la capital de Uzbekistan, Tashkent. Aunque tuvimos que rellenar por duplicado una declaración de entrada pasamos el control rápido.  La salida al exterior del aeropuerto fue alucinante, es una zona totalmente vacía. Hay un tramo de unos 100 mts asfaltados, hasta que se llega a unos jardines, vallados, donde espera la gente que te recibe y los taxistas legales e ilegales que te hacen ofertas por llevarte hasta el centro. Después de un tira y afloja con un taxi ilegal (5€), llegamos a nuestro hotel, el Uzbekistan (120 €/hab) y a dormir sobre las 3:00 h.

 

La ruta que habíamos programado era de 15 días (13 noches). Habíamos solicitado el visado de 15 días (90€/cu) que tramitó Daniel en Madrid. Tashkent (2 noches), Valle de Fergana; Kokand (1 noche); Khiva (3 noches); Moynak (Mar Aral), Campo de Yurtas (1 noche); Azaz Qala (fuertes del reino Khorezm), Bukhara (3 noches), Shakhrisabz, Samarcanda (3 noches), Tashkent (regreso). Solo llevábamos reservado la primera noche de hotel. Los demás alojamientos los iríamos reservando, lo mismo hicimos con el transporte que negociamos el precio con los taxis y tomamos un avión de Tashkent a Urgench. Al día siguiente organizamos la visita al valle de Fergana, reservamos un vuelo en primera (520$ todos) desde Tashkent a Khiva via Urgench, ya que no había otras posibilidades para las fechas que queríamos.

 
Cambiamos dinero en el aeropuerto; (1 €= 3.125 som), grave error que cometimos por no cambiar en el mercado negro como comprobaríamos unos días después.
 

 



             El dinero lo teníamos que llevar en bolsas ya que los fajos de billetes eran enormes.

 

 
El resto del día lo dedicamos a ver la capital, Thaskent, cuyo nombre significa, ciudad de piedra. A pesar de lo que habíamos leído es una ciudad bonita, limpia, con grandes avenidas y parques inmensos circundados por canales. En la zona moderna hay edificios típicos de la era soviética, mastodontes hieráticos que intentan impresionar al visitante.


Desde nuestro hotel situado en la Plaza de Amir Timur (Tamerlan) se veían los principales monumentos de esta zona de la ciudad, la estatua ecuestre de Tamerlan, el Dom Forum con un frontón de columnas griegas donde se reciben a los mandatarios extranjeros, el mismo Hotel Uzbekistan, gloria de la era soviética o el museo de Amir Temur (cúpula azul).


Pero el verdadero ambiente de una ciudad de Asia Central se encuentra en el antiguo Bazar Eski Juva (“Torre Vieja”), más conocido como Chorsu (“cuatro caminos” o “cuatro arroyos”) y situado en el casco antiguo de la ciudad. Se le conocía ya en la Edad Media y tenía mucha importancia en las rutas comerciales de la Ruta de la Seda, se encuentra en el mismo corazón del conjunto histórico y arquitectónico que data de los siglos XVI – XVIII, cerca de la Madrasa de Kukeldash y de la Mezquita Jami (del viernes).


El taxi nos dejó cerca de la trasera de la Madrasa, donde hay una zona de venta de productos, más centrada en textiles, se vende ropa europea y nacional, así como telas de muchos colores y colchones tradicionales de algodón (kurpachi). La ropa nacional (chapan, vestidos de khan-atlas, etc) y gorritos (casquetes orientales, turbantes) son muy vivos y pintorescos.


A escasos metros subiendo unos escalones, donde podemos encontrar las típicas figuritas de cerámica uzbeca, cuchillos, gorros típicos, etc.., accedemos al mercado de frutas y verduras, con productos frescos.

 
Los aromas de las especias le dan un especial sabor oriental, las dunas de canela y nuez moscada, el azafrán y el cardamomo, la pimienta roja y negra, clavo y comino, coriandro (semillas de cilantro), cúrcuma y tomate seco triturado.


Cruzando nuevamente la calle se accede a un edificio de cúpulas  verdes. Parece un pabellón deportivo con una fuente central y una bóveda colosal. Ahí es donde se encuentran las zonas dedicadas a los productos cárnicos, con despieces, olores y visiones que no son aptos para ojos occidentales, como esas lenguas de vaca.

 
 

En la zona de comida preparada, donde se puede tomar una taza de té verde caliente y degustar platos nacionales, es imposible pasar sin parar y probar, por ejemplo, samsa caliente, recién hecha, que acaban de sacar del tandyr o brochetas. Almorzamos uno pinchos con pan servido en la omnipresente vajilla típica de uzbeka de colores azules oscuros y decoración geométrica.


Al lado del bazar se encuentra la Madrasa Kukeldash, construida en el siglo XVI (1570), durante el reinado de la dinastía Sheibanida. En la fachada central destaca un alto portal (peshtak) de casi 20 metros de alto, a sus dos lados se levantan las terrazas de dos pisos y en las esquinas se elevan las torres (guldasta). Sobre el portal se han conservado los restos de decoración, mayólica y ladrillos esmaltados. Las celosías (pandjara) protegen las ventanas del sol. Actualmente, desde las torres los muecines llaman a los fieles a la oración.


Se construyó en ladrillo cocido según la planificación tradicional para las madrasa; un patio grande rodeado de celdas (khujdras), aula de estudios (darskhana) y una mezquita. Se cree que desde el parapeto más alto del portal central se realizaba ejecuciones, tirando a la calle a esposas infieles y criminales metidos en sacos.


Y frente a ella en lo alto de una colina la Mezquita Juma o de los viernes. La ordenó construir Ubaidullah Khodja Ahrar Wali, descendiente del profeta Mahoma, famoso sufí, y figura pública de la época timúrida. Así, en el siglo XV en la mahalla (barrio) Gulbazar se erigió la mezquita con una típica cúpula y techo abovedado aunque ni  el tiempo ni los terremotos han tenido piedad. En 2003 fue reconstruida tal y como la vemos hoy.


A unos kilómetros al norte se alza el complejo denominado Khazret Imám o Khast Imom gracias a uno de los primeros y más respetados imames de Tashkent, Abu Bakr Muhammad Kaffal Shashi. Fue un gran científico, conocía muy bien el Corán y los hadices, el derecho musulmán y la lexicología, además era un maestro en la fabricación de cerraduras (su apodo Kaffal, significa “fabricante de cerraduras”). Su Mausoleo se encuentra al noroeste de la plaza.


El conjunto de Khazret Imám es como un centro de espiritualidad de la moderna ciudad de Tashkent y de todo Uzbekistán en general. Se terminó de reformar en 2010. Lo conforman varios edificios singulares. La Madrasa de Barak Khan se construyó en el siglo XVI por la orden del gobernador de Tashkent, Navruz Ahmadkhan, el nieto de Ulugbek. El edificio de la madrasa está construido de ladrillo y está coronado por tres cúpulas azules. Las puertas de las celdas (hujras) y la puerta de la madrasa de Barak Khan están incrustadas de marfil y metales no ferrosos. Hoy en día las celdas de los estudiantes están ocupadas por talleres de artesanos.


Frente a la madrasa, hacia la mitad de la plaza, en un museo especialmente construido en 2007, en el lugar de la antigua madrasa Mui Muborak, se guarda la famosa reliquia musulmana, el Corán del Califa Osman, escrito en el siglo VII y considerado la fuente originaria del libro sagrado. Según la leyenda, el califa Osman fue asesinado mientras leía este libro, y en sus páginas se han conservado las gotas de su sangre.


A la derecha de la madrasa se encuentra la Mezquita de Tilla-jeque o Telyashayaj construida en 1856-1857. La sala oracional de forma cuadrada representa un local que se utiliza para oraciones en invierno, esta sala está separada de la entrada por los tabiques. Delante la mezquita está construido el aiwan (galería) que sirve para realizar las oraciones al aire abierto, a los lados hay dos minaretes, biblioteca y dependencias.

 


En 2007 un edificio más formó parte de este conjunto, es la Mezquita Khazret Imam, construida en el estilo del siglo XVI según los cánones arquitectónicos de aquel tiempo. Destacan sus dos minaretes de 50 mts de altura.


Nos desplazamos hasta la avenida Novoi, porque aquí se encontraba el Complejo de Sheikhantaur que representa un conjunto de mausoleos, el de Sheikhantaur, s.XIV con su cúpula en forma de cono, el de Tolley-biy o Kaldyrgoch-biy s.XVIII. Y el Mausoleo de Yunus Khan de Mogolistán, uno de los descendientes de Genghis Khan. Pués dimos vueltas y vueltas y no los encontramos y como era las 15:00 h y caía un sol de justicia nos rendimos. Así y todo pongo fotos de internet de los mausoleos..jjjjaaaa


Pero vimos la Universidad Islámica de Tashkent, unos caballitos y un pony que hizo las delicias de los niños.


Caminando bajo un sol de plomo llegamos a la Maydoni Mustaqilik o Plaza de la Independencia, donde se alza el edificio del Senado, de color blanco, en frente la galería de arte Moderno y finalmente.


Terminamos nuestro periplo por Tashkent en los jardines y fuentes cerca de la Plaza Amir Timur y de la parada del metro. Destacar las medidas de seguridad que hay en las entradas del metro, con arcos y perros policías. Decían que las estaciones eran muy bonitas aunque la policía no te dejaba sacar fotos. Nosotros por culpa mía (cagalera) no entramos y era una forma barata de desplazarse por la ciudad (1 billete = 1.000 som = 0,25€)

 

Por la noche nos acercamos a un restaurante frente al hotel, Ugolok. Es un antro donde los uzbekos van a cenar y bailar. Estaba animadísimo. La cena estaba riquísima. Luego dimos un paseo nocturno de regreso al hotel y a descansar que a la mañana siguiente pondríamos rumbo al Valle de Fergana via KoKand, (Qo‘qon / Қўқон.).....